viernes, 1 de junio de 2018

Mil taxis llevan hacia ti





Ayer me paró la policía a eso de las doce y media de la noche, cuando conducía por la castellana. Pensareis..."menuda novedad"

La cosa fue más o menos así:
-Buenas noches, ¿de dónde viene usted?
-De ahí atrás (señalando a la acampada de los taxistas)
-¿No sabe usted que esa zona está cortada al tráfico?
-Pues muy bien cortada no estará cuando he podido atravesar sin problemas…
-¿No había un cordón policial al inicio de la acampada?
-No
(Aquí es cuando los agentes se ponen a murmurar entre ellos y a hablar por el walkie)
Después de un par de minutos de incertidumbre me dejaron marchar:
-Puede usted marcharse, total, si ha podido pasar sin problemas…




Efectivamente, cuando conducía por la castellana me encontré con todos los taxistas bloqueando todos los carriles menos uno, y la moto a la que seguía se metió y allí que fuimos los dos. Al principio solo íbamos sorteando coches parados. Más adelante también tuvimos que sortear gente acampada, y al final del todo había un grupo que no sabría decir si eran taxistas o los muchísimos los ángeles del infierno. Algunos nos amenazaron de muerte, otros nos miraban con cara de rottwailer asesino.  He de confesar que el cómico suicida que llevo dentro tenía ganas de ponerse a gritar ¡¡¡Viva Uber!!! En mitad de todo aquello. Gracias al cielo que supo comportarse...



He de confesar que de entrada el concepto Uber me conquistó. Te viene a buscar un conductor bien uniformado en un señor coche (Un tesla s, un superb, un clase E…) limpio y bien cuidado El conductor, siempre muy educado te deja elegir la música, te ofrece agua, no tienes que pagarle en el momento… Si te dejas llevar te sientes un ministro en el acto…


He de decir que frente a los conductores de Uber que parecen agentes de Men in black, no hay dos taxistas iguales. Lo mismo te toca un heavy; que un bakala, también está el que no pone la radio y sólo hay un silencio incómodo, el que no para de contarte su vida y debería darte 50 euros el a ti por ser su terapeuta… Están los que tienen el coche lleno de mierda, los que llevan todo lleno de fundas asquerosas de poli-piel, los que siguen llevando el respaldo de bolitas (que los sigue habiendo…) Está el que intenta engañarte, el que lo consigue y algún despistado que sigue siendo honrado…


La última vez que monté en un taxi fue apenas hace apenas un mes y me había metido entre pecho y espalda una botella de vino (…) Después de varios intentos fallidos subí en una Caddy y el conductor, después de preguntarme el destino, encendió la radio y empezó a sonar “wish you were here”. He de reconocer que a lo largo de la canción se me escapó una lagrimilla tonta. Las buenas canciones marinadas en vino es lo que tienen. Como si en realidad estuviera pensado en decirle a alguien “wish you were here”




Vayan donde vayan, todos los taxis me llevan a ti...

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