Ayer me
paró la policía a eso de las doce y media de la noche, cuando conducía por la
castellana. Pensareis..."menuda novedad"
La cosa fue más o menos así:
-Buenas noches, ¿de dónde viene
usted?
-De ahí atrás (señalando a la
acampada de los taxistas)
-¿No sabe usted que esa zona
está cortada al tráfico?
-Pues muy bien cortada no
estará cuando he podido atravesar sin problemas…
-¿No había un cordón policial
al inicio de la acampada?
-No
(Aquí es cuando los agentes se
ponen a murmurar entre ellos y a hablar por el walkie)
Después de un par de minutos de
incertidumbre me dejaron marchar:
-Puede usted marcharse, total,
si ha podido pasar sin problemas…
Efectivamente,
cuando conducía por la castellana me encontré con todos los taxistas bloqueando
todos los carriles menos uno, y la moto a la que seguía se metió y allí que
fuimos los dos. Al principio solo íbamos sorteando coches parados. Más adelante
también tuvimos que sortear gente acampada, y al final del todo había un grupo
que no sabría decir si eran taxistas o los muchísimos los ángeles del infierno.
Algunos nos amenazaron de muerte, otros nos miraban con cara de rottwailer
asesino. He de confesar que el cómico suicida que llevo dentro tenía ganas
de ponerse a gritar ¡¡¡Viva Uber!!! En mitad de todo aquello. Gracias al cielo
que supo comportarse...
He de
confesar que de entrada el concepto Uber me conquistó. Te viene a buscar un
conductor bien uniformado en un señor coche (Un tesla s, un superb, un clase
E…) limpio y bien cuidado El conductor, siempre muy educado te deja elegir la
música, te ofrece agua, no tienes que pagarle en el momento… Si te dejas llevar
te sientes un ministro en el acto…
He de
decir que frente a los conductores de Uber que parecen agentes de Men in black,
no hay dos taxistas iguales. Lo mismo te toca un heavy; que un
bakala, también está el que no pone la radio y sólo hay un silencio incómodo,
el que no para de contarte su vida y debería darte 50 euros el a ti por ser su
terapeuta… Están los que tienen el coche lleno de mierda, los que llevan todo
lleno de fundas asquerosas de poli-piel, los que siguen llevando el respaldo de
bolitas (que los sigue habiendo…) Está el que intenta engañarte, el que lo
consigue y algún despistado que sigue siendo honrado…
La
última vez que monté en un taxi fue apenas hace apenas un mes y me había metido
entre pecho y espalda una botella de vino (…) Después de varios intentos
fallidos subí en una Caddy y el conductor, después de preguntarme el destino,
encendió la radio y empezó a sonar “wish you were here”. He de reconocer que a
lo largo de la canción se me escapó una lagrimilla tonta. Las buenas canciones
marinadas en vino es lo que tienen. Como si en realidad estuviera pensado en
decirle a alguien “wish you were here”
Vayan donde vayan, todos los
taxis me llevan a ti...

No hay comentarios:
Publicar un comentario