Tú y yo, que hicimos todo lo que estuvo en nuestra mano. Tu y yo, que cada uno por nuestro lado nos pasamos noches enteras deambulando sin rumbo fijo, en busca de lo que habíamos perdido. Tu y yo que viajamos hasta el mismísimo infierno, dejando a nuestro paso un fuerte olor a neumáticos quemados, con la única intención de pactar con el diablo. Tu y yo, que pese a que hace tiempo que todo el mundo sabe que el partido está perdido, no sabemos darnos por vencidos...
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